Antes de dormirme, reflexiono rutinariamente sobre mi día: ¿Con quién me encontré? ¿Cómo interactuamos? ¿En qué me concentré? ¿Qué logré? ¿De qué maneras reflejé el carácter de Dios? ¿En qué me equivoqué?.
Antes de dormirme, reflexiono rutinariamente sobre mi día: ¿Con quién me encontré? ¿Cómo interactuamos? ¿En qué me concentré? ¿Qué logré? ¿De qué maneras reflejé el carácter de Dios? ¿En qué me equivoqué?.
Antes de dormirme, reflexiono rutinariamente sobre mi día: ¿Con quién me encontré? ¿Cómo interactuamos? ¿En qué me concentré? ¿Qué logré? ¿De qué maneras reflejé el carácter de Dios? ¿En qué me equivoqué?.
Antes de dormirme, reflexiono rutinariamente sobre mi día: ¿Con quién me encontré? ¿Cómo interactuamos? ¿En qué me concentré? ¿Qué logré? ¿De qué maneras reflejé el carácter de Dios? ¿En qué me equivoqué?.
Antes de dormirme, reflexiono rutinariamente sobre mi día: ¿Con quién me encontré? ¿Cómo interactuamos? ¿En qué me concentré? ¿Qué logré? ¿De qué maneras reflejé el carácter de Dios? ¿En qué me equivoqué?.
Comida, dinero, posesiones, productos. Todos atesoramos algo, conscientemente o inconscientemente. Ahorramos, coleccionamos y almacenamos. "Por si acaso...", decimos para justificarlo. Para mí, es...
Cuando mis hijos eran adolescentes, experimentaban con ingeniosas maneras de conseguir que mamá y papá dijeran que sí. Iban a casa de un amigo después de la escuela, llamaban para ver si podían quedarse a cenar y...